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Eric Clapton no tocará donde se exija al público estar vacunado

El legendario guitarrista Eric Clapton se pronunció en contra de la exigencia del gobierno británico de pedir un “pase sanitario” a los asistentes de los clubes nocturnos y salas de conciertos. El músico -declarado antivacunas- criticó la medida en un comunicado difundido a través de la cuenta de Telegram de su amigo y productor cinematográfico Robin Monotti .

“Quiero decir que no voy a presentarme en ningún escenario donde haya una audiencia discriminada. A menos que haya una disposición para que todas las personas puedan asistir, me reservaré el derecho de cancelar los espectáculos”, expresó el compositor. Tiene anunciados shows en el Royal Albert Hall para mediados de 2022.

El mensaje fue acompañado por un enlace con la canción “Stand and Deliver”, un tema anticuarentena lanzado hace unos meses junto a Van Morrison, otrora poeta suburbano, hoy devenido en un músico reaccionario. Ese lanzamiento se sumó “The Rebels”, un proyecto donde ambos artistas quieren plantar bandera en contra de la salud pública y se ponen en una vereda “rockera” que no les hace ningún favor.

Las protestas de Clapton hicieron resurgir viejos comentarios racistas realizados durante un show en Birmingham en 1976, diciendo que hay que evitar que Gran Bretaña se convierta en una colonia negra. Hay que mantener este país seguro. Los negros, los árabes o los malditos jamaicanos no pertenecen aquí, no les queremos aquí. Esto es Inglaterra, este es un país blanco, no queremos negros aquí”.

  • Su posición antivacunas

Clapton fue vacunado contra el coronavirus en mayo pasado y contó que tuvo reacciones adversas. “Recibí el primer pinchazo de AstraZeneca e inmediatamente tuve reacciones graves que duraron diez días. Me recuperé y me dijeron que pasarían doce semanas antes de la segunda”, dijo.

Y agregó: “Unas seis semanas más tarde me llamaron y me puse la segunda dosis, pero con un poco más de conocimiento. No hace falta decir que las reacciones fueron desastrosas; mis manos y pies estaban helados, entumecidos o prácticamente inútiles y pasé así dos semanas, temía no volver a jugar nunca más”.