Wonder 93.1

HOMENAJE: Alberto Olmedo

Se cumplen 33 años de la absurda muerte de Alberto Olmedo

En marzo de 1988, el “Negro” Alberto Olmedo estaba en la cumbre de su popularidad: ganaba fortunas con sus programas de televisión y llenaba noche tras noche el teatro marplatense donde lideraba largamente la taquilla con la obra “Éramos tan pobres”.

La noche del viernes 4 había quedado en encontrarse con Nancy Herrera, su gran amor, para retomar una relación que se había truncado un año antes cuando ella mantuvo un affaire con el también artista “Cacho” Fontana.

Cuando llegó al departamento del piso 11 del edificio Maral 39, Nancy Herrera lo estaba esperando. Había un mensaje en el espejo: “Te amo”, decía.

La reconciliación iba viento en popa, champagne de por medio. Nancy estaba embarazada de dos meses. Esperaba un hijo suyo. Se lo contó y siguieron el juego de la reconciliación. Había alcohol y cocaína.

“¡Me caigo, mamita, me caigo! ¡Agarráme la pierna! ¡Agarráme la pierna!”.

Eran las 8.30 de la mañana del 5 de marzo de 1988. Olmedo se había asomado al balcón y cruzado la pierna por la baranda. “¡Yo te agarro, papito, te agarro! ¡Pero no puedo, no puedo, no puedo!”.

Los vecinos del piso 12 fueron testigos del hecho y eso fue lo que declararon a la Policía.

Olmedo estaba con el torso desnudo, un jean azul y unas botas tejanas.

El juez determinó que fue un accidente. Que quizás el rocío de esa mañana gris le jugó una mala pasada mientras Olmedo hacía un chiste, una picardía.

Alberto Olmedo cayó en el jardín del edificio y su cuerpo rebotó hacia la vereda. Nancy vio todo desde el balcón y nada pudo hacer. Quiso agarrarlo.

El capo cómico quedó inconsciente unos minutos hasta que, boca arriba y con los ojos abiertos, murió.

Nacido como Alberto Orlando Olmedo en el barrio Pichincha de la ciudad de Rosario, el 24 de agosto de 1933, no tuvo padre y recibió enseñanza primaria en la escuela nocturna porque de día realizaba toda clase de changas -la más redituable era en una carnicería-, mientras su madre Matilde sostenía el hogar con los trabajos más humildes. Vivían en la calle Tucumán 2.765.