Wonder 93.1
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¿Nos da placer escuchar música?

¿Por qué nos gusta tanto escuchar música? Un grupo de investigadores encontró la respuesta en nuestra biología, más precisamente en nuestro cerebro y su conexión con los canales auditivos.

“La capacidad de la música para inducir sentimientos de placer ha sido objeto de una intensa investigación neurocientífica últimamente”, señala un estudio publicado en la revista especializada en neurociencia JNeurosci, que logró probar que la comunicación entre los circuitos auditivos y de recompensa del cerebro es la razón por la que las personas encuentran disfrutan la música. 

Los circuitos de recompensa del cerebro permiten que asociemos ciertas situaciones a una sensación de placer. Por ese motivo, a partir de esos aprendizajes, tendemos a intentar que en el futuro las situaciones que han generado esa experiencia vuelvan a ocurrir. Por ejemplo, se activan ante la comida, el dinero y el alcohol. Sin embargo, científicos del Instituto Neurológico de Montreal han conseguido probar que lo mismo sucede con la música, a pesar de no tener beneficios biológicos evidentes

Para llegar a esta conclusión, pusieron a prueba a un grupo de aficionados de la música pop -17 en total- a los que les hicieron escuchar una playlist de este género, mientras medían su actividad cerebral mediante resonancia magnética. Sin embargo, antes de pasar por esta “prueba”, el equipo excitó o inhibió indirectamente el circuito de recompensa del cerebro con estimulación magnética transcraneal.

¿Qué fue lo que pasó? La excitación del circuito de recompensa antes de escuchar la música aumentó el placer que sentían los participantes al escuchar las canciones, mientras que la inhibición disminuyó el placer. Estos cambios en el placer inducido estaban relacionados con cambios en la actividad del núcleo accumbens, una región fundamental del circuito de recompensa.

Aquellos participantes con mayor diferencia en el placer fueron también los que mostraron la mayor diferencia en la actividad sincronizada entre las regiones auditivas y de recompensa. Po lo tanto, el estudio logró demostrar que las interacciones entre las regiones auditivas y de recompensa son las que impulsan el placer que el ser humano siente al escuchar música.

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